Jennifer Aniston y el ejercicio estrella que la mantiene en plena forma a los 56 años

Durante años, Jennifer Aniston fue sinónimo de entrenamientos exigentes y cardio intenso. Correr largas distancias o boxear formaban parte de su rutina habitual, con sesiones de hasta 45 minutos que buscaban quemar calorías y mantenerse en forma. Sin embargo, con el paso del tiempo, la actriz ha cambiado radicalmente su manera de entender el ejercicio.

Jennifer Aniston y el ejercicio estrella que la mantiene en plena forma a los 56 años
Jennifer Aniston y el ejercicio estrella que la mantiene en plena forma a los 56 años

A los 56 años, Aniston tiene claro que entrenar más tiempo no siempre significa entrenar mejor. “Puedes lograr un entrenamiento tan eficiente, o incluso mejor, haciendo una clase de 30 minutos”, asegura al hablar de su rutina actual, centrada en el método Pvolve, un sistema de bajo impacto basado en el movimiento funcional y el fortalecimiento muscular.

El giro en su forma de entrenar no responde a una moda, sino a una necesidad física. Tras años de impacto continuado, su cuerpo empezó a pedir movimientos más amables con las articulaciones, pero igual de eficaces. Pvolve se basa precisamente en eso: trabajar la fuerza desde gestos cotidianos, activar músculos profundos y mejorar la estabilidad sin someter al cuerpo a un estrés excesivo.

Con la ayuda de su entrenadora, Dani Coleman, la actriz ha puesto el foco en un objetivo claro: la longevidad. Para Aniston, ganar fuerza no es solo una cuestión estética, sino una inversión en salud a largo plazo.

La clave está en los músculos

La intérprete insiste en la importancia de mantener una buena masa muscular con el paso de los años. “Los músculos sostienen nuestro esqueleto”, explica. A medida que envejecemos y perdemos músculo, los huesos se vuelven más frágiles, lo que aumenta el riesgo de caídas y fracturas. “Queremos evitar eso”, señala, subrayando que el ejercicio de fuerza es esencial para prevenir problemas como la osteoporosis.

Por este motivo, entrena con Pvolve entre tres y cinco veces por semana y lo complementa con alguna clase de pilates para introducir variedad y seguir trabajando el control corporal.

El mensaje que lanza Aniston es claro y conecta con una tendencia cada vez más extendida: entrenar mejor, no más.

A los 56 años, ha demostrado que sesiones cortas, bien estructuradas y enfocadas en la fuerza pueden ser suficientes para mantenerse en plena forma, cuidando el cuerpo y pensando en el largo plazo. Porque, como ella misma resume, 30 minutos bien aprovechados pueden marcar la diferencia.