Plaza Libertad: A Oscuras y Olvidada

La Plaza Libertad, un espacio que debería ser sinónimo de encuentro, descanso y seguridad, hoy se encuentra sumida en la oscuridad. Sin luz, pierde su esencia de refugio urbano y se transforma en un lugar inhóspito, un reflejo de la desidia y la falta de respuestas por parte de quienes deberían velar por su mantenimiento.

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No se trata solo de un problema estético. La falta de iluminación en espacios públicos genera inseguridad, desalienta su uso y convierte lo que debería ser un punto de encuentro en un sitio peligroso. Familias, deportistas y vecinos que solían disfrutar del lugar hoy optan por evitarlo, cediéndolo al abandono.

Las autoridades deben comprender que el mantenimiento de la infraestructura urbana no es un lujo, sino una necesidad. Una plaza iluminada no solo embellece, sino que también protege. La luz es un derecho ciudadano, un símbolo de cuidado y atención.

Los vecinos no pueden resignarse a la oscuridad. Es momento de exigir soluciones, de recordar que la Plaza Libertad pertenece a todos y que recuperarla es una cuestión de voluntad y compromiso. ¿Dejaremos que la sombra siga ganando terreno o exigiremos que la luz vuelva a brillar?